Marruecos ha comenzado a reemplazar el asfalto negro por un pavimento permeable y poroso para combatir el extendido efecto isla de calor en sus ciudades.

El nuevo material, probado en Marrakech y Agadir, absorbe el agua de lluvia hacia la capa inferior y, mediante evaporación, extrae calor de la superficie proporcionando una refrigeración natural.

El sistema reduce además el riesgo de inundaciones, recarga los acuíferos y puede mantenerse húmedo con agua depurada durante los periodos de sequía.