En la central nuclear de Gravelines, al norte de Francia, las medusas obstruyeron el sistema de filtros, lo que provocó la detención de tres reactores y la reducción del nivel de potencia de otro. La alta densidad de medusas impidió que el agua de mar llegara al sistema de refrigeración de la central, lo que impidió que los reactores se enfriaran de manera segura. Esto llevó a la interrupción de la producción de 3.2 gigavatios de electricidad y a la pérdida de esta capacidad en un momento en que la demanda de electricidad en el país era alta.

La obstrucción de los filtros por las medusas que entraron en el sistema de refrigeración de la central impidió que los reactores funcionaran de manera segura. Este evento coincide con un incidente similar ocurrido en 2025 y sugiere que las medidas tomadas para aumentar la resistencia de las instalaciones nucleares ante estas amenazas naturales pueden ser insuficientes. Tras el incidente de 2025, EDF mejoró el equipamiento de la central y las operaciones de monitoreo, y capacitó a los operadores para que respondieran más rápidamente a las emergencias marinas.

EDF instaló redes de alerta temprana en el mar para evitar que las medusas llegaran a la central y colabora con pescadores locales para monitorear continuamente el agua de mar.