Un equipo de investigadores liderados por Lars Angenent de la Universidad de Tübingen ha desarrollado un proceso microbiano de dos etapas que utiliza sustancias químicas básicas como dióxido de carbono, hidrógeno y oxígeno para producir proteína comestible y vitamina B9 (ácido fólico). Este método de “energía a proteína” y “energía a vitamina” tiene como objetivo proporcionar una fuente de alimentos alternativa a la ganadería y la agricultura.
En la primera etapa, la bacteria Thermoanaerobacter kivui reduce el CO₂ a acetato en un entorno sin oxígeno; en la segunda etapa, la levadura Saccharomyces cerevisiae (levadura de panadería) convierte este acetato en proteína y ácido fólico. Una instalación con una capacidad de 1.750 m³ podría producir anualmente 12,9 kilotoneladas de levadura, 813 kilogramos de ácido fólico y 5,6 kilotoneladas de proteína, lo suficiente para cubrir las necesidades diarias de B9 y el 5% de las necesidades de proteína de 5,6 millones de personas; si el producto se vende a 20 dólares por kilogramo, la inversión se recuperaría en cinco años, aunque el costo depende en gran medida del precio de la electricidad.
Aunque las pruebas no muestran obstáculos técnicos para la escalabilidad, la mayor incertidumbre en el proceso es la eficiencia de la electrolisis para la producción de hidrógeno; mejorar esta etapa reduciría los costos. Para garantizar una proteína completa, la levadura debe someterse a un proceso de purificación por calor, lo que eleva el precio mínimo a 14,24 dólares y extiende el período de recuperación de la inversión a siete años.
