En 2017, el iceberg A-68, que se separó de la plataforma de hielo Larsen C, permitió a los científicos descubrir un lecho marino que había estado oculto. Los investigadores encontraron miles de nidos de peces regulares utilizando una cámara operada a distancia. Estos nidos pertenecían al pez saríejo amarillo Lindbergichthys nudifrons y estaban organizados en seis configuraciones geométricas diferentes.

Se cree que los nidos están organizados para protección contra los depredadores, no por temperatura. Los peces machos pueden esperar hasta cuatro meses para cuidar miles de huevos en cada nido. Este descubrimiento proporciona evidencia importante para que el Mar de Weddell sea declarado como Área Marina Propuesta para Protección.

Estos hallazgos muestran la riqueza de la vida en las profundidades de la Antártida y subrayan que la región es un ecosistema frágil que necesita protección. Los investigadores afirman que estos hábitats de reproducción únicos cumplen con los criterios necesarios para ser protegidos como ecosistemas marinos frágiles.