El equipo del MIT utilizó aprendizaje automático para diseñar electrolitos de baterías de sodio-metal, desarrollando un método que podría permitir el uso a mayor escala de esta tecnología de baterías. La alta reactividad de las baterías de sodio-metal afecta la estabilidad y la capacidad de carga rápida, un problema que este nuevo método ayuda a resolver. Los investigadores combinaron inteligencia artificial con pruebas experimentales para identificar formulaciones de electrolitos prometedoras.
El electrolito, uno de los tres componentes principales de la batería, transporta iones de sodio entre el ánodo y el cátodo durante la carga y descarga. Sin embargo, los electrolitos tradicionales pueden reaccionar con los electrodos, desencadenando reacciones químicas no deseadas que pueden inhibir el movimiento de iones y acortar la vida útil de la batería. El equipo del MIT desarrolló un nuevo método que mantiene la estabilidad química de los electrolitos mientras acelera el transporte de iones.
Los investigadores se inspiraron en el solvente DMTMSA, conocido por su estabilidad en baterías de litio-metal, y formularon la hipótesis de que moléculas más pequeñas con una estructura química similar podrían permitir un movimiento más rápido de los iones de sodio.
