Investigadores de la EPFL desarrollaron un sensor que detecta microtoxinas en aguas de lago a nivel de molécula individual utilizando nanoporos de aerolisina. Este método pudo distinguir siete variantes diferentes de microtoxinas y tuvo éxito en muestras del Lago Lemán. El sensor detectó microtoxinas en concentraciones tan bajas como 25 picomolares, lo que representa una sensibilidad por debajo del límite de 1 nanomolar establecido por la Organización Mundial de la Salud para el agua potable.

El sensor funciona según el principio de bloqueo del flujo de iones a través del nanoporo. Cada microtoxina produce una señal característica al pasar a través del nanoporo, lo que permite su identificación. Este método ofrece una alternativa más rápida y portátil en comparación con el método tradicional LC-MS/MS. Sin embargo, actualmente se requiere filtrar las muestras y adaptarlas a altas concentraciones de sal.

La tecnología desarrollada aún no está lista para su uso en el campo, pero es lo suficientemente compacta como para integrarse en sistemas portátiles. Los investigadores prevén que esta tecnología pueda adaptarse para detectar otras toxinas de cianobacterias o pequeños contaminantes ambientales. La startup CYnANO está trabajando en el desarrollo y comercialización de esta tecnología.