Investigadores de KAIST y MIT desarrollaron una tecnología que convierte el dióxido de carbono del agua de mar en mineral de carbonato de calcio, permitiendo un almacenamiento permanente de carbono. Este método convierte el dióxido de carbono inorgánico disuelto en el agua de mar en su forma mineral, lo que permite la absorción de nuevo dióxido de carbono de la atmósfera. La tecnología utiliza un conjunto de electrodos de fibra hueca para resolver el problema de escalamiento mineral y garantiza un funcionamiento continuo.

La tecnología elimina entre el 80% y el 90% del dióxido de carbono inorgánico disuelto en el agua de mar, reduciendo el consumo de electricidad en un 54% en comparación con las tecnologías actuales. Además, produce productos adicionales de alta pureza como hidrógeno y hidróxido de magnesio. Esto aumenta el potencial económico de la tecnología y hace posible la implementación a gran escala de sistemas de eliminación de carbono marino.

Los investigadores prevén que esta tecnología desempeñará un papel importante en el logro de la neutralidad de carbono y en la lucha contra el cambio climático. La tecnología puede aplicarse en entornos marinos como barcos y instalaciones navales, permitiendo el almacenamiento permanente del dióxido de carbono del agua de mar y contribuyendo a reducir los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera.