Los investigadores descubrieron que estos peces solo comparten una apariencia externa similar, pero sus esqueletos internos y su ADN son diferentes. Este hallazgo muestra que la evolución puede seguir caminos distintos para alcanzar formas de vida semejantes.
Australyichthys aegis es una especie que habita a aproximadamente 50‑125 metros de profundidad y de la que se han encontrado solo unos pocos ejemplares.
Este descubrimiento puede considerarse un paso importante para comprender y conservar la diversidad natural.
