Un nuevo estudio publicado en la revista Planetary Research reveló que la proporción de sílice (SiO₂) en la superficie de Mercurio es aproximadamente del 37 % y que este valor está un 25 % por debajo de lo previamente estimado. El líder del trabajo, Christian Renggli, señaló que este bajo nivel de sílice indica que el planeta experimentó actividades volcánicas mucho más intensas en el pasado.

Los investigadores mapearon la distribución de sílice en la Luna utilizando el indicador de longitud de onda del infrarrojo medio llamado Christiansen Feature (CF) y aplicaron este método a Mercurio. Los resultados obtenidos con una medición de CF basada en la Tierra indican que el magma de Mercurio proviene de un manto más profundo y más caliente, y que la superficie es pobre en sílice.

El método tiene una precisión limitada, ya que el tamaño de las partículas también puede afectar el punto CF y aún no se ha realizado un aterrizaje en Mercurio. La nave espacial BepiColombo, desarrollada en colaboración entre ESA y JAXA, llegará al planeta en noviembre y, mediante el instrumento MERTIS, proporcionará datos mineralógicos más detallados; lo que ofrecerá la oportunidad de probar los hallazgos de Renggli.