Con un nuevo método, el dióxido de carbono se ha convertido en plásticos reciclables con propiedades duraderas, flexibles o similares al caucho. Este método ofrece una plataforma que ayudará a comprender mejor los procesos de envejecimiento de los plásticos.

Los investigadores indican que este método puede utilizarse para probar la resistencia de los plásticos al desgaste y al deterioro. De este modo, será posible determinar qué plásticos son resistentes a condiciones exigentes.

Actualmente, el sistema se está probando en las regiones de Qinghai e Inner Mongolia, en China, para apoyar el proyecto 'Büyük Yeşil Duvar' del país. Este proyecto desempeñará un papel importante en la lucha contra la desertificación.