Por decisión de la normativa de la Unión Europea, todos los vehículos nuevos incorporan de serie los sistemas ISA (aviso de límite de velocidad), asistencia de mantenimiento de carril y sistemas de atención al conductor, los cuales se reactivan automáticamente cada vez que se enciende el motor y alertan con bip constantes. Esta situación genera estrés y, por efecto 'corderos', hace que los conductores no tomen en serio las advertencias en situaciones de peligro reales.