En el diseño moderno de máquinas, la selección de sistemas de movimiento ya no se basa en los datos brutos de rendimiento de los componentes individuales, como par, velocidad o precio.

Los mayores desafíos no provienen del rendimiento de los componentes, sino de cómo se integran los sistemas, cómo se ponen en marcha y cómo se solucionan los problemas.

Las horas de ingeniería dedicadas a estos procesos pueden generar costes que superan con creces el ahorro en hardware.