El Styrofoam (XPS) es un material muy útil para el embalaje y el aislamiento, pero representa un gran problema en la gestión de residuos. Su conversión en gasolina se ha logrado mediante los métodos de pirólisis y destilación, que ofrecen una vía económica y segura para este proceso.
La pirólisis y la destilación son las técnicas principales utilizadas para convertir el Styrofoam en gasolina. En primer lugar, el Styrofoam se disuelve en una solución obtenida de gasolina antigua, formando un espeso lodo que luego se calienta en un matraz de destilación. Los destilados resultantes se someten a pruebas para determinar su idoneidad para su uso en motores.
La gasolina producida con este método puede funcionar en un motor de gasolina, pero deja un residuo pegajoso de color plateado en los cilindros. Además, los monómeros de estireno presentes en la mezcla pueden causar enfermedades respiratorias. Por esta razón, este método no debe ser probado en casa.
