Investigaciones psicológicas indican que hablar con voz alta o incluso gritar no implica necesariamente agresividad, sino que puede ser una expresión de intensidad emocional. Un estudio publicado en 1996 en el Journal of Personality and Social Psychology, realizado por investigadores de la Universidad Humboldt y la Universidad de Cenevre, analizó 224 grabaciones de voz que representaban 14 emociones diferentes, demostrando que las características acústicas reflejan tanto el tipo como la intensidad emocional, aunque no permiten un diagnóstico definitivo. El tono de voz puede expresar no solo enojo, sino también alegría, miedo o sorpresa con voz alta.