Detroit Diesel lanzó a finales de los años setenta un motor V8 de 8,2 litros y le asignó el apodo 'Fuel Pincher' (ahorrador de combustible). Fue diseñado para ofrecer una alternativa más económica que los motores de gasolina en camiones de rango medio.

El motor contaba con características de diseño como un sistema de inyección por unidad, una cámara de combustión eficiente y pistones de aleación de aluminio para reducir el consumo de combustible. Las paredes de los cilindros, de estructura libre y sin revestimiento, disminuían el peso y el ruido, mientras que las versiones de aspiración natural y turboalimentada ofrecían flexibilidad. GM afirmó que este motor podía lograr hasta un 100 % de ahorro de combustible frente a sus competidores de gasolina, aunque esa cifra no fue verificada de manera independiente.

Fuel Pincher se comercializó a través de marcas como Chevrolet, Ford y GMC y estuvo respaldado por una garantía de 2 años o 50 000 millas, superior a la ofrecida por los motores de gasolina de la época. El motor apuntaba a un segmento de mercado distinto al de los diésel de servicio pesado, constituyendo una opción atractiva para los gestores de flotas que buscaban reducir los costos de combustible. No obstante, dado que las afirmaciones de ahorro dependen de las condiciones, es necesario evaluar el rendimiento real.