El accidente entre el tren de pasajeros Iryo y el tren de alta velocidad AVE el 28 de octubre cerca de Urda (Toledo) puso de manifiesto la falta de personal en el sistema ferroviario. Raquel Ayllón, responsable de la SCF, afirmó que los trabajadores en el centro de control de Atoca están sometidos a una carga humana insostenible, por lo que se les pide ayuda para ir al baño. Aunque el informe final del accidente señala que la responsabilidad recae en la caída de la seguridad del sistema y en una orden errónea del operador, los empleados indican que el trabajo ha aumentado significativamente mientras que el personal permanece constante.

En los últimos tres años, el número de pasajeros en la línea Madrid-Sevilla ha aumentado de 2,8 millones a más de un millón, sin embargo, el personal en los centros de control ha permanecido igual. Este escenario implica que en el segmento Madrid-Córdoba, se intenta gestionar con solo un controlador. La sindicatura ha mantenido durante años peticiones para aumentar el personal y reducir la carga laboral, sin que se hayan obtenido respuestas en las quejas de 2021 y 2025.

Ayllón explicó que el estrés que sufren los controladores se debe a la necesidad de gestionar múltiples trenes de alta velocidad con solo una persona, y que se ven obligados a pedir ayuda para ir al baño. Además, señaló que los nuevos empleados, aunque han recibido una formación de 10 meses, no están preparados para operar en sistemas diferentes.