Las autoridades brasileñas suavizaron una norma ambiental temporal para la central hidroeléctrica de Belo Monte, ubicada en el río Xingu. Norte Energia obtuvo permiso para reducir el caudal del reservorio de los actuales 300 m³/s mínimos a 100 m³/s hasta el 30 de noviembre.

Esta medida, anticipando que la temporada seca se intensifique por el efecto de El Niño, busca mantener la generación de energía mientras protege el caudal del agua para comunidades que dependen de la pesca y el transporte en la zona de Volta Grande do Xingu. Sin embargo, la reducción del caudal podría deteriorar la calidad del agua y generar efectos negativos sobre la vida subacuática y la salud humana; IBAMA señaló que no se esperan impactos sociales y ambientales importantes.

Los expertos resaltan que el proyecto se diseñó con datos históricos de caudal desde la década de 1950, y que el cambio climático y la deforestación son los dos principales factores que reducen la disponibilidad de agua. Un informe gubernamental advierte que la capacidad de producción de las centrales hidroeléctricas de la región podría disminuir hasta un 40 % en las próximas décadas; esta situación muestra que las medidas actuales no son una solución a largo plazo.