El Instituto de Física 4 de la Universidad de Stuttgart y el Istituto Italiano di Tecnologia de Milán, en un artículo de Nature Nanotechnology del 3 de agosto de 2026, demostraron que la luz infrarroja, mediante una nanoantena de oro colocada sobre un cristal bidimensional de MoOCl₂, avanza en una única vía estrecha sin una guía de ondas física.

La extrema anisotropía en los dos ejes del cristal produce un comportamiento metálico y transporte de plasmón en una dirección, y propiedades dieléctricas en la otra, manteniendo la luz confinada en una vía estrecha. Con una longitud de onda de aproximadamente 4 μm, la luz muestra una fuerte dirección, mientras que a longitudes de onda de 5 μm y 3 μm la fase de la onda se transforma en formas circulares e hiperbólicas.

Este método podría simplificar el diseño de chips fotónicos integrados al eliminar la complejidad de la fabricación de guías de ondas mediante litografía, aunque aún se encuentra a escala de laboratorio y, debido a su dependencia de la longitud de onda, deben investigarse la escalabilidad y el rendimiento de banda ancha.