Se sabe que las plantas wolfsbane y larkspur son tan venenosas que pueden paralizar el sistema nervioso incluso en bajas dosis. Sin embargo, los químicos de estas plantas también se han utilizado para combatir el dolor, la inflamación, el cáncer y los animales nocivos. Científicos de la Universidad Estatal de Michigan y la Academia Checa han dado los primeros pasos para recrear en laboratorio estos potentes compuestos vegetales. Este trabajo abre un camino potencial para probar y desarrollar tratamientos de origen natural.

El estudio se centra en determinar cómo las plantas wolfsbane y larkspur producen químicos llamados diterpenoid alkaloids. Estos químicos combinan las características de dos antiguos y grandes grupos de químicos vegetales, creando estructuras moleculares extremadamente complejas. La aconitina es uno de los ejemplos más conocidos de estos químicos y fue aislada hace aproximadamente 200 años. Sin embargo, su síntesis en laboratorio aún no ha sido exitosa.

Los científicos descubrieron que seis enzimas diferentes obtenidas de las plantas wolfsbane y larkspur producen un diterpenoid alkaloid llamado atisinium. Estas enzimas guiaron la molécula hacia su estructura final compleja y, de manera inesperada, añadieron una fuente vital de nitrógeno a la molécula.