En los escombros de la explosión de Hiroshima se ha descubierto una aleación previamente desconocida. Esta aleación está compuesta por hierro, cromo, níquel, manganeso, molibdeno, silicio y aluminio, y se ha cristalizado bajo las condiciones de alta temperatura y presión resultantes de la explosión.

Los investigadores recolectaron 34 muestras de escombros y las examinaron con un microscopio electrónico de barrido de alta potencia. Durante este examen, se detectaron pequeñas partículas de metal dispersas en los escombros. Cuatro granos de metal, cada uno de aproximadamente 10 micrómetros de tamaño, fueron examinados en detalle. La dispersión de rayos X mostró que tres de ellos eran una aleación normal de hierro-cromo, pero el cuarto grano era completamente diferente. Este grano tenía una aleación rica en silicio y una estructura basada en hierro, pero con una estructura atómica no vista en las aleaciones industriales convencionales.

La formación de esta aleación se debe a la nube de plasma resultante de la explosión, que vaporizó el acero estructural, la aleación de aluminio y otros metales industriales. Estos elementos vaporizados se mezclaron en el aire y se enfriaron casi instantáneamente con la expansión de la bola de fuego resultante de la explosión. Este enfriamiento pudo haber congelado los átomos en este arreglo único.