La investigación de la Universidad Estatal de Pensilvania mostró que las partículas suspendidas en un líquido pueden albergar dos formas diferentes de memoria. Estas memorias pueden interactuar entre sí y modificarse mutuamente, similar a las memorias humanas. El estudio sugiere que las interacciones de memoria en la materia podrían ofrecer información sobre las memorias biológicas y los procesos geofísicos.