Los científicos han detectado los bloques de construcción básicos de la vida en el espacio gracias a las muestras de asteroides y observaciones de radioastronomía. En las muestras traídas de Bennu se encontraron las cinco nucleobases del ADN y el ARN, así como 14 de los 20 aminoácidos; en Ryugu también se detectaron las mismas nucleobases.
Hasta ahora, se han descubierto más de 350 moléculas en el espacio, de las cuales aproximadamente 180 se clasifican como moléculas orgánicas complejas (COM). El astroquímico Sergio Ioppolo afirma que, según los criterios de identificación, se han detectado con seguridad alrededor de 30 candidatos prebióticos. Sin embargo, la superposición de líneas espectrales dificulta la distinción de moléculas más grandes y complejas.
Las limitaciones de estos hallazgos radican en que aún no se han encontrado moléculas como azúcares más grandes y ARN. Las misiones de recolección de muestras como la Hayabusa2 de Japón y la Tianwen-2 de China tienen el potencial de descubrir estas piezas faltantes en el futuro. La cuestión de si las moléculas se conservan o no en las duras condiciones del espacio sigue sin respuesta.
