Los investigadores demostraron que las aves marinas pelágicas migratorias utilizan seis grandes corredores de vuelo marinos (flyway) que abarcan aguas territoriales y alta mar de 56 países. Este hallazgo dio lugar a la creación de un marco de protección internacional tras la decisión de la Convención de Especies Migratorias de la ONU de marzo de 2026 que reconoce los corredores de vuelo marinos.

Los datos de seguimiento de aves mostraron que al menos 151 especies utilizan estos corredores y que el 42 % de ellas están amenazadas de extinción. La ligereza y la larga duración de la batería de los dispositivos de rastreo jugaron un papel crítico en la determinación de las rutas migratorias; gracias a ello se pueden mapear áreas de pesca de alto riesgo y otras amenazas.

Sin embargo, amenazas que no respetan fronteras, como la contaminación plástica y el cambio climático, siguen sin solución y limitan el alcance de los planes de conservación. Los investigadores tienen como objetivo, para 2030, mapear todas las áreas biológicas clave a lo largo de los seis corredores y compartir esos datos con los responsables de políticas.