Científicos de Los Ángeles y Corea del Sur desarrollaron un método llamado tratamiento térmico alcalino (ATT) para producir hidrógeno de alta pureza a partir de mezclas de plásticos comunes como el tereftalato de polietileno (PET), el polietileno (PE) y el polipropileno (PP). Este proceso funciona a temperaturas 300-400 grados Celsius más bajas que los métodos tradicionales de gasificación y convierte el carbono en carbonato sólido de sodio, en lugar de liberarlo a la atmósfera.
Debido a su estructura química, el PE y el PP inicialmente produjeron bajos rendimientos de hidrógeno. Los investigadores pretrataron estos plásticos con una breve oxidación para crear grupos químicos que pudieran interactuar más eficazmente con el hidróxido de sodio. Tras este pretratamiento, los tres tipos de plástico se descomponieron eficientemente, y más del 75 % del carbono se retuvo como carbonato o residuos orgánicos líquidos.
El carbonato de sodio puede convertirse posteriormente en carbonato de calcio, un mineral que puede utilizarse industrialmente para el almacenamiento permanente de carbono. Este método supera la limitación de las técnicas de baja temperatura anteriores, que solo podían procesar plásticos que contenían oxígeno, y evita la emisión de carbono asociada a los métodos de alta temperatura.
