Los Países Bajos se enfrentan a una sequía de verano histórica provocada por una prolongada sequía, temperaturas extraordinarias y una intensa evaporación.
En la ribera del Waal, afluente neerlandés del Río Rin, aparecen playas que antes no existían, mientras el río alcanza su nivel más bajo registrado en las provincias del sur y este.
El hecho de que el país esté bajo el nivel del mar plantea la necesidad de retener el agua en la red fluvial en una era de calentamiento global.
