Según el estudio publicado en Nature por Zhongyuan Ni y su equipo, las grietas que se desplazan en la superficie provocan una acumulación de potencial eléctrico de más de 1 kV. Primero, las grietas se cargan en una superficie aislante; luego, al chocar con el metal objetivo, degradan gradualmente el recubrimiento protector, exponiendo el metal base.
El trabajo fue simulado utilizando agua salada de cloruro de sodio, que imita las lluvias naturales, en metales con recubrimiento de Teflón. Los investigadores defienden que el agua cargada actúa como un electrodo y la superficie metálica, generalmente puesta a tierra, como el otro electrodo, provocando rotura dieléctrica en el recubrimiento aislante.
Las pruebas experimentales confirman esta tesis. Aunque desarrollar una estrategia de carga protectora resulta difícil, los autores señalan que los hallazgos son aplicables a procesos industriales y también en nubes.
