En un video compartido en redes sociales se observa cómo tres drones FPV de 500 dólares cada uno, pertenecientes al ejército ucraniano, dejan fuera de combate en segundos uno de los tanques más avanzados tecnológicamente del ejército ruso, el T-90M.

Los dos primeros drones impactan en la parte trasera y la suspensión del tanque, deteniendo su movimiento; el tercer dron detecta el punto vulnerable del objetivo inmovilizado y provoca su incendio.

Una operación con un coste total de 1.500 dólares destruyó por completo un vehículo de combate principal valorado en 4,5 millones de dólares.