En los pozos de alquitrán de La Brea, los fósiles de gatos dientes de sable presentan una alta prevalencia de tumores raros de los nervios espinales, lo que indica que la especie enfrentó inbreeding (kınavulizm) en el periodo cercano a su extinción. Estos tumores podrían haber limitado la capacidad de caza de los felinos, aumentando su propensión a asumir riesgos al atacar a animales atrapados en los pozos de alquitrán.
Los tumores se detectaron mediante la ampliación de los forámenes por donde pasan los nervios de la columna vertebral. Estas ampliaciones se producen cuando los tumores ejercen presión sobre el hueso y, en los gatos dientes de sable, se hallaron a una tasa de 353 casos por cada 100.000 individuos. Esta tasa se compara con la de los humanos modernos, que es de 0,22-0,38/100.000.
Los investigadores sostienen que esta alta tasa indica que la especie experimentó inbreeding (kınavulizm) en el momento en que su linaje se acercaba a la extinción. Este hallazgo se interpreta como una advertencia para el comportamiento humano frente a la megafauna moderna.
