Investigadores del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore (LLNL) estudiaron el comportamiento de fusión del diamante a presiones tres veces superiores a las del núcleo de la Tierra y resolvieron una larga discrepancia experimental-teórica. El estudio, publicado en la revista Nature, muestra que el diamante mantiene su estructura cristalina hasta 1 TPa, contradiciendo informes anteriores sobre una transición de fase BC8.