Un estudio reconstruyó el transporte de sedimentos en 175 cursos de agua durante casi cuatro décadas.

Los hallazgos indican que, en 1985, un río típico necesitaba aproximadamente 69 días para transportar el 90% de sus sedimentos suspendidos anuales, pero en 2023, este período se redujo a 50 días.

El estudio revela que el transporte de sedimentos se está volviendo más intenso con el tiempo, lo que podría afectar la infraestructura, el agua potable y los hábitats.