Uno de los dos únicos cráneos completos de dodo que quedan en el mundo ofrece nuevas pistas sobre cómo este ave extinta interactuaba con su entorno. Este raro espécimen, conservado en el Museo de Historia Natural de Dinamarca, fue utilizado en un estudio internacional dirigido por investigadores de la Universidad de Lethbridge en Canadá. La investigación reconstruyó digitalmente el área donde alguna vez estuvo el cerebro del dodo, proporcionando nueva información sobre sus capacidades sensoriales. Los hallazgos sugieren que el dodo tenía un mundo sensorial diferente al de las palomas y codornices vivas. Se plantea que el ritmo de actividad diaria del dodo podría haber sido más flexible, activo tanto al amanecer como al atardecer, con un sentido del olfato más desarrollado y la capacidad de obtener más información táctil de su entorno a través de su gran pico superior. Estos hallazgos ofrecen nuevas pistas sobre cómo el dodo se alimentaba e interactuaba con su entorno durante su época en Mauricio.

En el estudio, se utilizaron datos de TC de tres cráneos de dodo, incluyendo los dos cráneos completos existentes en el Museo de Historia Natural de Dinamarca y el Museo de Historia Natural de Oxford.