Un jugador francés compró un juego por 35 euros y, poco después, vio que su precio caía un 75 % hasta los 8 euros, por lo que solicitó el reembolso.
Al haber superado el límite estándar de Steam de 2 horas de juego y 14 días (acumulaba 5 horas), el sistema automático rechazó la petición, pero el usuario pidió una revisión manual.
El servicio de atención al cliente de Valve reconoció que, según sus propias normas, no correspondía reembolso, pero hizo una excepción como "gesto de satisfacción del cliente" y aprobó la devolución.
