Una investigación de la University of Surrey encontró que la aplicación de champú dos veces aumenta la duración de la ducha en un 27% y que interrumpir el flujo de agua tres veces alarga la ducha en un 20%. El estudio también muestra que la dureza del agua afecta la duración de la ducha; en áreas con agua blanda, la ducha dura un 23% más que en áreas con agua dura.

En el estudio, se analizaron datos de 8.550 eventos de ducha en 319 hogares alemanes utilizando sensores inteligentes. Los investigadores señalaron que el factor más importante para determinar la duración de la ducha no son las características demográficas, sino los comportamientos durante la ducha. Pequeños hábitos como la aplicación de champú dos veces y la interrupción del flujo de agua alargan significativamente la duración de la ducha.

Los investigadores sugieren que, en lugar de enfocarse en la tecnología y los mecanismos de precios para reducir el consumo de agua, las intervenciones dirigidas a cambiar los comportamientos durante la ducha podrían ser más efectivas. Por ejemplo, la aplicación de champú una sola vez o la interrupción del flujo de agua podrían utilizarse para reducir el consumo de agua.