Los nitruros metálicos se utilizan ampliamente en dispositivos electrónicos y médicos por su resistencia y biocompatibilidad. Sin embargo, la gran fuerza de sus enlaces químicos hacía imposible convertirlos en nanocristales. Los científicos lograron romper temporalmente estos enlaces y permitir su reestructuración ajustando con precisión la presión y la temperatura del amoníaco en un medio de sal fundida.
Con este nuevo método, se pudieron producir decenas de materiales en forma de nanocristales, incluyendo nitruro de galio, nitruro de titanio, nitruro de niobio y nitruro de molibdeno. Estos cristales ahora pueden integrarse en tejidos flexibles, impresoras de inyección de tinta o materiales para implantes médicos, ampliando su uso desde superficies rígidas hacia dispositivos flexibles y imprimibles.
El autor principal del estudio, Ruiming Lin, dijo que al ver estos cristales por primera vez bajo un microscopio electrónico, supo que su descubrimiento contribuiría a aplicaciones futuras. Este método supera una limitación de larga data en ciencia de materiales, iniciando una nueva era de investigación y producción.
