Los aprendices de inglés que hablan mandarín utilizan estrategias diferentes para percibir contrastes vocálicos en inglés como beat–bit y bat–bet. Para beat–bit, la duración del sonido es más determinante, mientras que para bat–bet, la calidad vocálica lo es más. Estas preferencias perceptivas están directamente relacionadas con las estrategias de producción que los aprendices usan al imitar los sonidos.

El estudio muestra que el aprendizaje de idiomas no es solo un proceso de corrección de errores, sino que implica interpretar nuevos sonidos a través del conocimiento lingüístico existente. La distinción entre las vocales tans-laks en inglés, que no existe en mandarín, se ve afectada por la interpretación de los aprendices con el sonido /i/ existente.

Los resultados revelan que la conexión entre escuchar y hablar no es general, sino que depende del tipo de sonido y de la pista acústica. Estos hallazgos podrían llevar al desarrollo de enfoques más precisos en la enseñanza de idiomas y en el tratamiento de trastornos del habla.