Investigadores de la Hebrew University y la Tel Aviv University descubrieron que la comunicación basada en ARN entre el cerebro y las células reproductivas desempeña un papel crítico en la preservación de la capacidad reproductiva frente al estrés ambiental. El estudio mostró que las señales cerebrales aumentan la resistencia de las células reproductivas al estrés térmico y que esta comunicación reduce el daño al ADN, preservando la integridad genética.
Las neuronas utilizan señales basadas en ARN para preparar a las células reproductivas frente al estrés térmico. Esta comunicación aumenta la resistencia de las células reproductivas al estrés, garantizando un proceso reproductivo saludable incluso bajo estrés térmico. Los investigadores sugieren que este mecanismo podría operar de forma similar en otros animales.
El estudio ofrece una nueva hoja de ruta para comprender los efectos del cambio climático sobre la capacidad reproductiva. Este hallazgo subraya la importancia de la comunicación entre el cerebro y las células reproductivas para proteger la capacidad reproductiva frente al estrés ambiental.
