Físicos han descubierto la dinámica interna de los cristales de Wigner, donde los electrones interactúan fuertemente en dos dimensiones. Estos cristales se forman por la autoorganización de los electrones y su observación ha sido una tarea difícil. En un estudio liderado por Tomasz Smoleński de la Universidad de Basilea, una capa de tungsteno diselenuro de un átomo de grosor fue enfriada casi al cero absoluto. Las mediciones realizadas con luz revelaron nuevas propiedades ópticas que muestran el comportamiento colectivo del cristal.
Los polarones de cristal de Wigner, partículas complejas que surgen de la interacción entre los excitones creados por la luz y el arreglo regular de electrones, permiten medir con precisión los movimientos internos del cristal. Los investigadores descubrieron que la fuerza de interacción de los electrones da forma a estas señales ópticas, lo que se ha convertido en una herramienta valiosa para estudiar las propiedades físicas fundamentales de los sistemas fuertemente correlacionados.
Los trabajos teóricos liderados por Michael Knap de la Universidad Técnica de Múnich explicaron la conexión entre los excitones y el movimiento colectivo de los electrones en el cristal. Estos hallazgos muestran que los materiales de grosor atómico son una plataforma prometedora para visualizar el movimiento colectivo de los electrones.
