Investigadores del MIT desarrollaron un modelo matemático que explica cómo se configura la competencia en la expansión de colonias bacterianas. El estudio muestra que la aptitud por sí sola no determina el éxito; la velocidad y la ubicación también son importantes.

El modelo integra la ecuación KPZ con la ecuación de Fisher, abordando las complejas interacciones entre la ventaja competitiva y la velocidad de expansión. Los investigadores señalan que una expansión más rápida no siempre conduce a un mayor éxito.

Además, demuestran que poblaciones menos adaptadas pueden persistir durante mucho tiempo si se encuentran en una ubicación adecuada.