Investigadores de la Universidad de Estocolmo analizaron el ADN antiguo de 142 individuos de los cementerios de Sigtuna, Västerhus y Fjälkinge, y descubrieron que los adultos y niños enterrados juntos casi nunca eran parientes. Este hallazgo refuta directamente la suposición sostenida durante años de que los adultos y niños enterrados juntos tenían una relación parental.
Los sexos de los niños, en casos donde no se podían determinar mediante análisis óseos, se confirmaron mediante pruebas de ADN. En el cementerio de Västerhus, los hombres y mujeres fueron enterrados en lados opuestos de la iglesia, y los niños varones y niñas siguieron la misma regla. Esto indica que la sociedad no consideraba a los niños como una categoría separada, sino que los evaluaba según las mismas normas sociales y religiosas que a los adultos.
En la tumba de una mujer en Västerhus, se encontró una concha que simboliza un peregrinaje a Santiago de Compostela en España. Esto sugiere que la mujer pudo haber realizado un viaje religioso de miles de kilómetros, y a pesar de no estar enterrada junto a su familia, la comunidad aún la consideró miembro legítimo.
