Bianca Jones Marlin, de la Universidad de Columbia, descubrió que el cuidado de bebés produce cambios permanentes en la estructura del cerebro. En el estudio, se observó que las ratas hembras que no eran madres biológicas también comenzaron a responder a los llantos de los cachorros. Este cambio ocurre por el efecto de la hormona oxitocina, y en el cerebro de las ratas que responden al cuidado de los bebés se observa una actividad similar a la de las madres biológicas.
Marlin y su equipo detectaron cambios similares en el cerebro de las ratas que responden al olor de los cachorros. Estos cambios juegan un papel importante en la respuesta de las ratas al cuidado de los bebés. Además, se están investigando las adaptaciones que se transmiten de los padres a las generaciones futuras. Se cree que la hormona del estrés norepinefrina es efectiva en que estas adaptaciones sean permanentes.
El estudio muestra que el cuidado de los bebés produce cambios permanentes en la estructura del cerebro y que estos cambios pueden transmitirse a las generaciones futuras. Sin embargo, el mecanismo exacto de estas adaptaciones aún no se comprende completamente y se necesita más investigación.
