Los economistas suelen centrarse en los precios del petróleo para explicar los altos costos actuales. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que este fenómeno debe abordarse desde una perspectiva más amplia: la 'climflación'. Este concepto describe cómo el cambio climático, tanto en sus causas como en sus consecuencias, y las medidas adoptadas para combatirlo, están encareciendo la vida cotidiana.
La climflación tiene tres componentes principales: la 'fossilflación', la 'carbonflación' y la 'greenflación'. La fossilflación se refiere a los aumentos de costos derivados de la dependencia continua de los combustibles fósiles. La carbonflación abarca los efectos directos del cambio climático, como los costos de salud debido a las temperaturas extremas y los daños a la agricultura. La greenflación incluye los costos de las medidas para combatir el cambio climático, como las inversiones en energías renovables y la modernización de la infraestructura.
Los investigadores destacan que la climflación no solo genera aumentos de costos, sino que también puede tener impactos en áreas como la desigualdad social, la radicalización política y la inestabilidad geopolítica. Se sugiere que estos efectos podrían alterar la estructura social y crear nuevas fuentes de conflicto.
