Hace 66 millones de años, un asteroide Chicxulub de 10 kilómetros de ancho impactó la península de Yucatán, cambiando la vida en la Tierra para siempre. Un nuevo estudio sugiere que la intensa ola de calor generada por el roce de las partículas que regresaron a la atmósfera después del impacto podría haber sido lo suficientemente fuerte como para provocar un incendio global. La investigación, liderada por Brandon Johnson de la Universidad Purdue, plantea que este incendio podría haber contribuido a la extinción de los dinosaurios.

El polvo y vapor de piedra expulsados a la atmósfera por el impacto podrían haber creado una capa global de calor. Esta capa, al retener el calor generado por el roce de las partículas que regresaban a la superficie, podría haber provocado incendios en todo el planeta. Johnson y su equipo calcularon que esta ola de calor mató a los animales al quemarlos y provocó incendios forestales espontáneos.

Sin embargo, además de estos incendios, el invierno prolongado que siguió al impacto también podría haber contribuido a la extinción de los dinosaurios. Johnson y su equipo consideran que los incendios globales fueron el asesino más importante, aunque registros geológicos más extensos podrían ayudar a responder esta pregunta de manera definitiva.