El radiotelescopio CHIME (Canadian Hydrogen Intensity Mapping Experiment) en Canadá logró mapear la distribución del gas de hidrógeno en el universo primitivo sin la ayuda de otros telescopios, utilizando únicamente sus propios datos. El estudio, publicado en The Astrophysical Journal, es el resultado de siete años de meticulosa validación de observaciones realizadas durante 94 noches en 2019, y demuestra que el telescopio pudo detectar señales de radio que se remontan a 3.000 millones de años atrás (aproximadamente 3.000 millones de años después del Big Bang).