En un estudio publicado en Chem Catalysis, las vacancias de oxígeno en la superficie de cristales de dióxido de titanio convierten, bajo radiación lumínica, el oxígeno disuelto (O₂) en oxígeno singlete (¹O₂), altamente reactivo. Esta especie reactiva de oxígeno rompe las cadenas del ADN bacteriano libre al extraer electrones de los pares de bases, impidiendo así la propagación de genes de resistencia a antibióticos a otros microorganismos mediante transferencia horizontal de genes.