Un equipo liderado por Matthew Waters, paleolimnólogo de la Universidad de Auburn, analizó muestras de sedimentos procedentes del Lago Cobá y del Cenote Xcach en la península de Yucatán. El estudio reveló que durante los períodos preclásico y clásico (entre 400 y 820 d.C.), los niveles de cinc en los sedimentos superaron ampliamente el límite de calidad del agua establecido por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (2 ppb), alcanzando concentraciones de hasta 2,3 ppm, niveles que representan un riesgo significativo para la acumulación en tejidos de peces.