El hábito de usar el teléfono móvil antes de dormir genera preocupación generalizada sobre la salud ocular, pero los datos científicos indican que el peligro principal afecta al ritmo de sueño.

Un estudio de la Universidad de Harvard de 2015 demostró que la lectura en dispositivos electrónicos retrasa la conciliación del sueño, reduce la calidad del mismo y suprime la melatonina.

Este hallazgo, junto con la reciente revisión de Cochrane que concluye que las gafas con filtro de luz azul no disminuyen la fatiga visual, muestra que el foco debe desplazarse del riesgo retiniano al reloj biológico.