Un estudio realizado en Indonesia en 2009 reveló un fascinante descubrimiento sobre la inteligencia de los pulpos. Los investigadores analizaron 20 ejemplares de pulpos que transportaban fragmentos de coco. Estos animales extraían los fragmentos de coco, los limpiaban con agua y los llevaban bajo su cuerpo. Al caminar, extendían sus brazos laterales para levantar los fragmentos y avanzaban con el extremo de los mismos en la cabeza.

Este tipo de movimiento se conoce científicamente como 'stilts walking'. Los pulpos, al transportar los fragmentos de coco, podían moverse lentamente en el agua, y aprovechar la propulsión del agua para escapar rápidamente. Sin embargo, el transporte de los fragmentos de coco los dejaba vulnerables ante depredadores. Los investigadores descubrieron que los fragmentos de coco no se usaban únicamente como carga, sino que se unían entre sí para formar una protección cerrada.

Los fragmentos de coco se colocaban unos dentro de otros, creando un espacio cerrado. Esta estructura era fundamental en un fondo marino donde la ausencia de piedras naturales o refugios naturales hacía que la protección fuera esencial. Este hallazgo aporta una nueva perspectiva a las discusiones sobre la percepción del uso de herramientas en los instrumentos humanos.