Un equipo liderado por Gerald Gabrielse de la Universidad de Northwestern logró enfriar hasta 300 milikelvin un único positrón obtenido de una fuente radiactiva de sodio-22, combinándolo con un electrón para formar un átomo neutro de positrónio. Luego, el grupo logró introducir este átomo a través de un orificio de 625 micrómetros en una celda magnética. La energía del positrón fue reducida en un orden de magnitud, permitiendo mantenerlo en estado estable durante meses; introducir un solo partícula en la celda magnética requiere entre 8 y 11 horas.