Marina Garcés, en el prólogo de su libro 'La pasión de los extraños', afirma que 'no hay palabra para una persona sin amigos'. La filósofa subraya que el silencio de la soledad nombrada resulta tanto doloroso como sospechoso. Según Garcés, quien huye constantemente de la soledad se vuelve dependiente del reconocimiento social, imposibilitando ser un buen amigo o establecer vínculos sanos; crea el paradoja de que 'cuanto más huimos, más solos permanecemos'.