Los experimentos realizados en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del CERN detectaron evidencias de que las colisiones de núcleos de oxígeno y neón podrían producir plasma de quarks-gluones (QGP), que se cree que existió en los primeros microsegundos del Universo. Los cuatro grandes experimentos del LHC, ALICE, ATLAS, CMS y LHCb, detectaron señales que indican la existencia de este estado de materia extremadamente caliente y densa. El QGP se forma a temperaturas 100.000 veces más altas que las del centro del Sol, y en estas condiciones, los hadrones compuestos se descomponen en quarks y gluones.

Al analizar en detalle los datos de las colisiones, se detectaron varias señales compatibles con la formación de QGP en colisiones oxígeno-oxígeno y neón-neón. El experimento ATLAS encontró un desequilibrio en los pares de chorros de partículas de alta energía, lo que indica que los quarks y gluones en movimiento rápido pierden energía al pasar a través del QGP. Esta pérdida de energía fue más pronunciada en colisiones más centrales, lo que coincide con la expectativa de que un mayor volumen de QGP absorbería más energía de las partículas.

Otros experimentos también encontraron evidencias que apoyan la existencia de QGP. El CMS detectó una producción menor de partículas de lo esperado en colisiones de oxígeno-oxígeno y neón-neón. El LHCb encontró más partículas suprimidas en colisiones de neón-neón en comparación con las colisiones de oxígeno-oxígeno.